Rubí en joyas: características y valor dentro de la joyería

16 agosto, 2021
Rubí en joyas: características y valor dentro de la joyería

Del latín rubrum, “rojo”, el rubí es una piedra preciosa muy rara en la naturaleza. Junto al diamante, el zafiro y la esmeralda, es una de las piedras más codiciadas y que mayor fascinación genera a raíz de su intenso y hermoso color. 

Debido a estas características, un rubí como joya es un obsequio capaz de transmitir sentimientos como la pasión y la entrega absoluta. 

El rubí en la joyería: ¿cuál es su significado?

Antiguamente, los rubíes formaban parte, junto a los granates y las espinelas, de los denominados carbunculus o “pequeño carbón” y poseían el mismo valor, sin diferenciarse unos de otros. De hecho, los antiguos griegos los conocían como ántrax, es decir, “carbón vivo”, debido al intenso color rojo que emiten estas gemas cuando se exponen al sol, similar al del carbón ardiente

A menudo el rubí ha representado a las gotas de sangre de la madre Tierra. 

Por su parte, los hindúes vieron en esta piedra preciosa al ratnaraj, al “rey de las gemas”; estos creían que el rubí poseía un fuego interior capaz de garantizar la vida eterna, convirtiendo a la piedra del rubí en un reflejo de la pasión y la fortaleza. 

En la Edad Media, en cambio, se la consideraba una piedra adivinatoria con la habilidad de oscurecerse si se avecinaba alguna desgracia. No obstante, para los birmanos la piedra rubí es empleada como un talismán capaz de tratar las heridas y de luchar contra la mala suerte y las enfermedades.

De hecho, tanta admiración genera esta hermosa piedra que siglos más tarde, el escritor y poeta Ralph Waldo Emerson compuso una poesía en la que se refiere al rubí como “gotas heladas de vino que fluyen de la cuba del Edén”. 

Independientemente de las hermosas interpretaciones que cada cultura ha concedido a la piedra rubí, el descubrimiento de esta gema tiene lugar al norte de Birmania, en el valle de Mogok, que, actualmente, es un centro de referencia donde se encuentran los rubíes 

de mayor intensidad y transparencia. Tanto es así, que los reyes del pasado solían recibir el título nobiliario de “Señor del Rubí”.

No obstante, los rubíes de Sri Lanka fueron conocidos por los griegos y los romanos en torno al año 480 a. C., lo que convierte a este país en una de las fuentes principales y más antiguas de extracción. 

Además, junto a estos dos países también se realiza extracción de rubíes en India, Kenia, Madagascar, Mozambique, Tanzania, Camboya, Vietnam, China y Afganistán.

Características del rubí

Cuando nos adentramos en la historia del rubí y de su bonita simbología, es habitual preguntarse cómo son los rubíes y cómo se da lugar su formación. 

Por ello, es necesario comenzar explicando que el rubí es, en esencia, una variedad del corindón. Este mineral se caracteriza por presentarse en una gran variedad de colores, entre los que se encuentran el rojo o rubí y el azul o zafiro. 

No obstante, el corindón es, en sí mismo, una gema alocromática, es decir, no posee color en estado puro hasta el momento en el que ciertos elementos químicos externos son introducidos en el mineral. En el caso del rubí, su color se debe a la alta presencia del cromo

Cabe mencionar dos aspectos de gran relevancia cuando hablamos acerca del rubí: el primero de ellos es que usualmente solo un 80 % de la piedra rubí es de color rojo. En el 20 % restante se aprecian ciertas tonalidades naranjas, rosas, lilas o violetas, lo que da lugar a piedras rubí de colores únicos.

El segundo punto es que el zafiro también cuenta con una variedad rojiza, si bien sus tonalidades no forman parte del espectro cromático del rubí. 

Por último, la calidad de los rubíes tiende a ser concedida de un modo relativamente subjetivo por ojos expertos. Por ello, a fin de contar con una guía de referencia, los rubíes pueden ser clasificados bajo las letras “A”, para una gema de cierta calidad, “AA”, para una gema de mayor calidad, y “AAA” para una gema de excelente calidad. 

Los rubíes son también clasificados en el grupo de gemas tipo II, es decir, forman parte de aquellas gemas que presentan algunas inclusiones a simple vista. 

El valor del rubí en una joya

Debido a su singularidad y dureza, así como a la profundidad del color del rubí, añadir esta gema a una joya para alguien especial no solo embellecerá su cuerpo, sino que también transmitirá todos los valores asociados a la piedra. 

Por ello, una ocasión ideal para regalar una joya con rubí es la mayoría de edad o un cumpleaños, a fin de recordar a tu hijo, sobrino o ser querido tu presencia y, así, expresar el deseo de proteger a alguien tan importante. 

Así mismo, también es habitual recurrir al rubí para expresar la entrega total y el deseo hacia aquella persona que amas. En este contexto, un anillo de compromiso acompañado por pequeños diamantes puede ser la pieza que le robe el aliento; en cambio, si planeas entregar un detalle que proceda desde lo más profundo de tu corazón, te recomendamos la colección Arrecifes de Rubí, de Elisenda de Haro. La esclava Arrecifes, por ejemplo, es perfecta para aquella mujer intensa, femenina y original, que gusta de la excelencia con un toque muy personal; el anillo Arrecifes Alto completará la composición, aportando luz y carácter a sus manos. 

No en vano, también es interesante mencionar las características mágicas que se asocian a esta piedra, que es conocida popularmente como amuleto para combatir la mala salud y las desgracias, favoreciendo una recuperación rápida y proporcionando la vitalidad que solo el fuego puede conceder. Por este motivo, también puede ser entregada a una amistad, pues representa la lealtad y fidelidad más auténticas, en pos de la longevidad de la relación y, en definitiva, la amistad eterna.

Las piedras preciosas como el rubí nos acompañan desde tiempos inmemorables, aportan belleza, admiración y magia tanto a nuestro cuerpo como a la naturaleza. Y es que los anillos de rubí o los colgantes con rubíes hacen sentir a su portadora el poder y la firmeza de una piedra que parece contener el fuego más abrasador. Todo ello sin perder un ápice de delicadeza, por lo que las joyas con rubí te aportarán sensualidad y sofisticación.

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